Factores vitamínicos

Coenzima CoQ10

¿Qué es?

El coenzima Q10 es un factor vitamínico, y un micronutriente básico.

Formas de complementar la coenzima Q10

La coenzima Q10 puede complementarse de forma oxidada (ubiquinona) o bien reducida (ubiquinol). Ambas formas se mantienen en equilibrio en el plasma y pasan de un estado a otro según las necesidades en el organismo.

En los complementos alimenticios, según cuáles sean los nutrientes que acompañan la coenzima Q10, se podrá utilizar el ubiquinol o la ubiquinona. Ambas formas de nutrientes incrementan los niveles plasmáticos en sangre.

 

Alimentos con coenzima Q 10

El CoQ10 se encuentra en muchos alimentos, principalmente en: carnes, pollo, sardinas, soja, espinacas, frutos secos y semilla de sésamo. Menor cantidad de CoQ10 contienen: verduras, frutas, lácteos y huevos enteros.

El CoQ10 está presente en la dieta normal, siendo las carnes rojas y las aves las fuentes más ricas en CoQ10 (Pepe 2007). Un estudio encontró que las mayores concentraciones de CoQ10 se encuentran en la carne, en concentraciones de 8-203 μg/g; 17 μg/g en las aves, y 4-27 μg/g en el pescado. (Weber 1997). Pero la ingesta y absorción de CoQ10 a través de los alimentos no está bien investigada (Weber 1997).

Con la fritura se pierde mucha CoQ10 pero no con la plancha y el hervido.

El CoQ10 se encuentra en muchos alimentos, pero en cantidad baja, principalmente en:

  • Carnes rojas, 8-203 μg/g.
  • Aves, 8-203 μg/g.
  • Pescado graso, 4-27 μg/g.
  • Soja, espinaca y frutos secos.

Ingestas y deficiencias

El CoQ10 tiene una acción antioxidante y antiinflamatoria. CoQ10 inhibe la lipoxidación y la oxidación de las proteínas y del DNA. La peroxidación lipídica solo se inicia cuando CoQ10 se agota. CoQ10 actúa conjuntamente con el ácido lipoico, los tocoferoles y la vitamina C. (Bentinger 2007; Kaikkonen 2002; Lankin et al. 2007; Sakata et al. 2008; Fuller et al. 2006; Wang et al. 2004).

  • Los niveles bajos de CoQ10 son frecuentes en personas mayores, principalmente cuando padecen patologías crónicas.
  • En cardiopatías, el CoQ10 ayuda a mejorar: función cardiaca, síntomas, calidad de vida y evolución.
  • En hipertensión, dislipemia, diabetes, asma, fibromialgia y fatiga crónica, el CoQ10 puede ayudar a mejorar el control y a prevenir complicaciones.
  • El CoQ10 necesita de los «equipos» de nutrientes básicos para conseguir el máximo potencial terapéutico en las patologías crónicas.
  • Las dosis habituales de CoQ10 para tratamientos largos son de 100 a 600 mg.
  • En los complementos debe utilizarse CoQ10 trans (de fuente natural), microencapsulada o formulada en una base de aceite.
  • El CoQ10 tiene un excelente perfil de seguridad, con escasos y leves efectos secundarios en las formas y dosis aconsejadas. Si se administra CoQ10 a dosis superiores a 100 mg con warfarina o acenocumarol (Sintrom®), en algunos pacientes debe ajustarse la dosis de estos fármacos al alza.

Los niveles bajos de CoQ10 son frecuentes en personas mayores, principalmente cuando padecen patologías crónicas.

Ingestas. Un estudio encontró que a través de los alimentos, los daneses ingerían una media de entre 3 y 5 mg de CoQ10 al día (Weber 1997).

Con la alimentación actual, sobre todo si no es muy abundante en carne y pescado, es difícil obtener las cantidades necesarias, considerándose que la ingesta de coenzima Q10 es subóptima.

Síntesis endógena. La síntesis endógena es la fuente predominante, aunque va disminuyendo a partir de los 20 años, reduciéndose hasta un 65% a los 80 años. Para la síntesis se necesita: riboflavina, niacina, vitamina B6, folatos, vitamina B12, ácido pantoténico y vitamina C, además de muchos minerales. Una adecuada nutrición de vitamina B6 es esencial para la biosíntesis de la coenzima Q10. El coenzima Q10 (ubiquinona) necesita de suficientes niveles de NADH para pasar a la forma reducida (ubiquinol) y poder participar junto con el NADH en la producción de energía (Lenaz, Fato et al. 1994; Villalba and Navas 2000). La participación de tantos nutrientes que dependen de los aportes externos hace que este proceso sea muy vulnerable.

En las enfermedades crónicas, cuando se sobrepasa la capacidad global antioxidante de los tejidos, la síntesis endógena de CoQ10 no es suficiente y se precisa un aumento de los aportes externos. Los niveles plasmáticos de CoQ10 se encuentran disminuidos en condiciones de alto estrés oxidativo, como la diabetes o el trastorno hepático (Belardinelli 2005 y Belardinelli 2006).

Bajos niveles en sangre se han reportado como frecuentes en personas con edad avanzada y en muy diversos tipos de patologías entre las que destacan: fatiga crónica, cardiopatías, diabetes e hipertensión arterial.

Fármacos

Estatinas. La administración de estatinas (lovastatina, simvastatina, pravastatina…) para el tratamiento de las dislipemias reduce los niveles de CoQ10. Otros fármacos que afectan al CoQ10 son: betabloqueantes, antidiabéticos orales (derivados de las sulfonilureas: glimepirida, gliglazida, glibenclamida, tolazamida, clorpropamida…), hidroclorotiazida, antidepresivos tricíclicos, fenotiazidas, metildopa, clonidina e hidralazina.

Las estatinas son fármacos que reducen el colesterol inhibiendo el enzima HMG-CoA reductasa que controla la vía de síntesis del colesterol y del coenzima Q10, bloqueando la producción de ambas sustancias por igual.

Las estatinas pueden producir miopatía; estos efectos adversos pueden prevenirse con la suplementación con CoQ10 (Bhagavan 2006). La terapia con estatinas conlleva a una depleción de CoQ10; suplementando con CoQ10 se previene esta depleción a nivel plaquetario y sanguíneo (Littarru 2007). La suplementación con CoQ10 podría prevenir la deficiencia de CoQ10 inducida por estatinas, sin alterar su capacidad de reducir el colesterol o propiedades antiinflamatorias, disminuyendo asimismo la oxidizabilidad del colesterol-LDL (Littarru 2007).

En el trabajo de Mabuchi y cols se evalúan los niveles plasmáticos de CoQ10 y LDL de 14 pacientes con hipercolesterolemia tratados con atorvastatina 10 mg/día. Tras 8 semanas de tratamiento se observó tanto un descenso en los niveles de colesterol como de CoQ10 en plasma. Los autores recomiendan suplementar con CoQ10 a los pacientes que siguen tratamiento con atorvastatina para evitar los riesgos asociados a la depleción de CoQ10 (Mabuchi 2005).

Betabloqueantes. Los betabloqueantes llevan a un descenso en el contenido sérico de CoQ10 inhibiendo los enzimas CoQ10-dependientes (Bhagavan 2006).

Hipoglucemiantes orales. Se ha observado que algunos hipoglucemiantes orales (gliburida, fenformina y tolazamida) disminuyen el contenido endógeno de CoQ10, por lo que la suplementación con CoQ10 mejora el control glucémico en diabéticos.

En abril del 2014, en la revista Bratislava Medical Journal (BLL), el profesor Ginter,  emérito de la Universidad de Medicina de Eslovaquia (Instituto de Medicina Preventiva y Clínica), publicó una carta al editor resumiendo la relación que existe entre las estatinas, la coenzima Q10 y la diabetes tipo II.

En los EUA, la tasa de diabetes tipo II, entre 1958 hasta 1996 ha aumentado de forma gradual. Pero a partir de 1997, con el aumento del consumo de estatinas que el porcentaje de población estadounidense con  diabetes tipo II  ha incrementado drásticamente. En diabetes tipo II, la deficiencia de CoQ10 puede estar relacionada con las alteraciones de la función de las células beta del páncreas y el desarrollo de la resistencia a la insulina. Bajas concentraciones de CoQ10 en plasma se han correlacionado negativamente con el inadecuado control glucémico y complicaciones diabéticas. Estudios recientes han demostrado que las estatinas aumentan el riesgo de diabetes tipo II e incluso en un metaanálisis a gran escala mostró su efecto diabetogénico (Ginter, 2014).

La deficiencia de Coenzima Q10 se relaciona con mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares e insuficiencia cardiaca, lo que debe tenerse en cuenta en la decisión de administrar los fármacos mencionados, y si se administran, asociarlos a un complemento con CoQ10.

Nutrientes. La complementación con alfatocoferol (vitamina E) a dosis altas disminuye los niveles plasmáticos de CoQ10.

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Dosis y precauciones

El CoQ10 tiene un excelente perfil de seguridad, con leves y  poco frecuentes efectos secundarios (trastornos digestivos y picor leve) a la dosis de 100 a 600 mg., que es la habitual en ensayos clínicos y tratamientos.

Dosis. Las dosis administradas en las patologías crónicas varían de 150 mg a 600 mg, repartidas en dos o tres tomas, dependiendo del tipo, grado y patologías asociadas. La dosis habitual es de 200 a 300 mg.

Seguridad. En el estudio de Nukui y cols con 46 sujetos sanos, se observó que la administración de P40 (2250 mg/día de PureSorbQ-40TM = equivalente a 900 mg/día de CoQ10) es segura y permite la absorción de cantidades suficientes de coenzima Q10. En este trabajo se administró el tratamiento durante 4 semanas consecutivas; a las 2 semanas se observaron concentraciones de CoQ10 en plasma 11 veces superiores a las que presentaban al inicio del tratamiento (Nukui 2007).

El CoQ10 tiene un excelente perfil de seguridad (Bhagavan 2006 y Bonakdar 2005), no muestra toxicidad (Hathcock 2006). Se ha constatado su seguridad en largos períodos de administración de CoQ10 por vía oral a altas dosis. CoQ10 muestra un perfil de seguridad y una buena tolerabilidad en adultos con dosis de hasta 1200 mg/día, y en niños hasta en 10 mg/kg/día (Miles 2007). No existen datos en cuanto a su uso en mujeres embarazadas o amamantando (Bonakdar 2005).

Efectos secundarios. En estudios en humanos se han observado escasos efectos secundarios relacionados con el tratamiento con CoQ10: malestar epigástrico (0,39%), disminución del apetito (0,23%), náusea (0,16%), diarrea (0,12%) y elevación de HDL/SGOT (raro) (Mortensen 2003).

Un estudio de seguimiento de 6 años con 126 pacientes que tomaban 100 mg/día de CoQ10 no encontró ningún signo o síntoma de intolerancia, excepto 2 pacientes que manifestaron picor leve (Mortensen 2003). Un estudio multicéntrico con 2.500 pacientes tratados con CoQ10 encontró 10 reacciones adversas, 5 de las cuales se relacionaron con el tratamiento con CoQ10: 4 casos de nausea/alteraciones gastrointestinales y 1 urticaria (Mortensen 2003).

No se observaron efectos secundarios en dos ensayos clínicos de pacientes con Corea de Huntington y enfermedad de Parkinson tratados con dosis de 600 y 1200 mg respectivamente (Beal, 2002). En otro estudio se constató la seguridad y tolerabilidad del CoQ10 a dosis de 3.000 mg/día en pacientes con enfermedad de Parkinson y esclerosis lateral amiotrófica (Bhagavan, 2006).

Algunos estudios han encontrado efectos secundarios leves (gastrointestinales) tras la administración de CoQ10, aunque la aparición de estos efectos secundarios no parece guardar relación con la dosis administrada, y aparecen en la misma proporción en los pacientes tratados con placebo, lo que sugiere que estos efectos gastrointestinales podrían estar relacionados con la cápsula o el excipiente oleoso, más que con el CoQ10 en sí mismo (Hathcock 2006 y Hosoe 2007).