Minerales

Calcio

¿Qué es?

El calcio es un mineral esencial y un micronutriente básico

El calcio contribuye:

  • a la coagulación sanguínea normal.
  • al metabolismo energético normal.
  • contribuye al funcionamiento normal de los músculos.
  • al funcionamiento normal de la neurotransmisión.
  • al funcionamiento normal de las enzimas digestivas.
  • al proceso de división y diferenciación de las células.
  • para el mantenimiento de los huesos y dientes en condiciones normales.

Calcio y magnesio están estrechamente relacionados y deben aportarse en la proporción y cantidad adecuada.

  • Calcio, magnesio, potasio, fósforo, sodio y vitamina D forman un «equipo» de nutrientes básicos, necesitándose determinados niveles de cada uno de ellos para ejercer correctamente su función en el organismo.
  • Las ingestas deficientes de calcio son frecuentes en la población.

Formas de complementar el calcio

Existen diferentes formas de complementar con calcio: sales inorgánicas como el óxido o sales orgánicas de calcio como los aminoquelados con calcio o el citrato.

En los complementos es preferible utilizar el citrato de calcio por ser la sal más biodisponible y con menos efectos adversos, siempre con magnesio y vitamina D3.

El calcio tiene un excelente perfil de seguridad, sin efectos secundarios, en las formas y dosis recomendadas.

Ingestas y deficiencias

Las ingestas deficientes de calcio son muy frecuentes en la población.

  • En cardiopatías, el «equipo» de calcio, magnesio y vitamina D, ayuda a mejorar síntomas, calidad de vida y evolución.
  • En obesidad, hipertensión, dislipemia, diabetes, asma y EPOC, el «equipo» de calcio, magnesio y vitamina D, ayuda a mejorar su control y a prevenir complicaciones.
  • El calcio necesita de los «equipos» de nutrientes básicos para conseguir el máximo potencial terapéutico en las patologías crónicas. El aporte de potasio y fósforo se consigue con los alimentos y el de sodio habitualmente debe reducirse.
  • Calcio y magnesio están estrechamente relacionados y deben aportarse en la proporción y cantidad adecuada.

Ingestas. La concentración de calcio depende de los aportes externos. La ingesta media de calcio en adultos y adolescentes es inferior a la IR. Dos de cada tres norteamericanos no ingieren la cantidad de calcio recomendada. El 25% de mujeres solo ingieren 300 mg de calcio. El aporte de calcio es insuficiente en el 80% de las mujeres postmenopáusicas (U.S. Department of Agriculture 1999). Entre los adolescentes, un 80% de chicas y un 60% de chicos no ingieren la cantidad de calcio recomendada. El promedio de la ingesta diaria de calcio está muy por debajo de la ingesta adecuada de recomendación para cada grupo de edad y sexo, especialmente en las mujeres (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) 1999-2000; Ervin et al., 2004).

Según los datos de la Encuesta ENIDE (AESAN, 2011), en España la ingesta media habitual  está alrededor de 900 mg/día y no se aprecian diferencias importantes por género o edad. Este dato indica una prevalencia baja de ingesta inadecuada de calcio. Un alto porcentaje (82%), las mujeres entre 45 y 64 años tienen una ingesta inadecuada de este mineral.

Niveles. Los niveles séricos de calcio están regulados a un calcio total normal de 9-10,5 mg/dL y uno ionizado de 4,5-5,6 mg/dL. El efecto biológico del calcio se determina por la cantidad de este último, antes que por el calcio total.

Ácido gástrico. La deficiente producción de ácido gástrico, frecuente en personas mayores, inhibe la absorción de calcio.

Vegetales cultivados. Los vegetales cultivados presentan generalmente menor contenido en calcio que los silvestres (Nieft 1997).

Proteínas. Se ha encontrado una asociación entre dietas ricas en proteínas animales y aumentos en la pérdida de calcio urinario de los huesos (Hegsted, Schuette et al. 1981; Kerstetter and Allen 1990; Abelow, Holford et al. 1992). Por tanto, cuanta mayor cantidad de carne, pescado, huevos y lácteos, mayores deben ser las ingestas de calcio.

Azúcar. Dietas ricas en azúcares llevan a disminución de la densidad mineral ósea en hombres y mujeres (Tucker, Chen et al. 2002).

Sal. La ingesta de sodio tiene gran influencia en los niveles de calcio, cuanto mayor es su ingesta mayor pérdida urinaria de calcio, asociada a disminución de la densidad ósea (Devine, Criddle et al. 1995).

Cafeína. La cafeína interfiere con la absorción del calcio y aumenta la calciuria. El efecto negativo de la cafeína es más pronunciado cuando la ingesta de calcio es baja (Zanardo, Dani et al. 1995).

Nutrientes. La vitamina D es un importante cofactor en la absorción intestinal de calcio, dado que aumenta el número de proteínas capaces de ligar calcio a nivel de las membranas apicales de los enterocitos en el intestino delgado. Adicionalmente, promueve la reabsorción del calcio en los riñones.

Si hay deficiencia de vitamina D se producirá deficiencia de calcio. Los niveles bajos de magnesio en sangre dan lugar a niveles bajos de calcio en sangre y la resistencia a algunos de los efectos de la vitamina D, produciéndose esta resistencia aunque la ingesta de calcio sea correcta (Holick 2003; Sutton, Criddle et al. 2003).

La carencia de calcio también puede ser ocasionada por insuficiente aporte dietético, por deficiencia de vitamina D como anteriormente se ha comentado o por una relación Ca/P muy baja. La consecuencia es una mineralización insuficiente de la matriz ósea que causa osteoporosis y, dependiendo de la edad, raquitismo y osteomalacia. (Gil et al., 2010).

Por el contrario, entre los nutrientes menos facilitadores de la absorción de calcio tenemos los ácidos grasos, y especialmente los ácidos grasos de cadena larga no esterificados, p.ej. el ácido palmítico, los cuales tienen un punto de fusión cercano a la temperatura corporal y, con suficiente calcio en el lumen intestinal, forman «sopas» de calcio insolubles (Lopez-Lopez, Castellote-Bargallo et al. 2001).

Especialidades farmacéuticas comunes. Los laxantes, los salicilatos, el omeprazol, la furosemida, la digoxina y los corticosteroides, pueden acentuar una deficiencia marginal de calcio.

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Valores de referencia

VRN, IA, UL del calcio

El VRN es de 800 mg. La IA para adolescentes es de 1.300 mg, y para adultos es de 1.000 a 1.200 mg.

El UL es de 2,5 gramos.

Dosis superiores a los 2 gramos puede ocasionar intoxicación por hipercalcemia, cuando se dan en complementos asociados a vitamina D.

VRN: Valor de Referencia de Nutrientes. Son las cantidades diarias recomendadas para vitaminas y minerales (solo micronutrientes) consideradas suficientes para prevenir un déficit en la mayor parte de individuos sanos de la población, en la Unión Europea. Son los valores utilizados para la realización de etiquetado y alegaciones.

IR: Ingesta de Referencia. Son los valores de referencia par aun grupo específico de población, definidos como la cantidad de energía y/o nutrientes (macro y micronutrientes) que se recomienda ingerir para cubrir las necesidades nutricionales de prácticamente la totalidad de la población. Éstas, son referidas a grupos de población sana. Los valores se expresan por persona y día, como media de 15 días. Para tener en cuenta las diferencias individuales en los procesos digestivos y metabólicos, se utiliza como cifra de IR de cada uno de los nutrientes la media más dos veces la desviación estándar (excepto para la energía, que se utiliza la media), incluyendo de esta manera a prácticamente todos los individuos sanos del grupo (97,5%).

UL: Upper Level: es el nivel de ingesta máximo diario tolerable para un nutriente en un contexto de consumo prolongado o crónico sin riesgos para la salud.

Alimentos con calcio

No hay muchos alimentos con abundante calcio.

El calcio de los lácteos tiene una buena biodisponibilidad. El calcio de vegetales también es biodisponible pero pueden contener ácido oxálico o fitatos que son inhibidores de la absorción del calcio, principalmente en las espinacas.

El contenido de calcio de la mayoría de alimentos puede hallarse en la USDA National Nutrient Database(Anonymous 2010).

La mejor fuente de calcio son los productos lácteos, principalmente porque estos productos proporcionan un amplio rango de nutrientes esenciales además de calcio, y a un coste bajo (Heaney 2006).

Personas con alergia o intolerancia a la leche de vaca. Existen muchas fuentes de calcio para estas personas, como frutos secos, legumbres, quinoa…, y pueden probar si toleran bien los quesos de cabra y oveja, e incluso el yogur con cultivos activos. También debe tenerse en cuenta la leche de cabra y oveja (con mayor contenido en calcio que la de vaca).