Vitaminas

Vitamina D

¿Qué es?

La vitamina D es un micronutriente esencial pero puede sintetizarse de forma endógena, y también es un micronutriente básico

La vitamina D contribuye a:

  • a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo.
  • al mantenimiento de niveles normales de calcio en sangre.
  • al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
  • al funcionamiento normal de los músculos.
  • al mantenimiento de los dientes en condiciones normales.
  • al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
  • contribuye al proceso de división celular
  • La vitamina D actúa en «equipo» con los minerales: calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio.
  • La deficiencia de vitamina D es muy frecuente en la población.
  • Las dosis a largo plazo de vitamina D no deben superar los 100 µg

Formas de complementar la vitamina D

Con el término vitamina D se designa a dos vitámeros:

  • El colecalciferol o vitamina D3 que es sintetizado en la piel, por acción de la radiación solar ultravioleta sobre el 7-dehidrocolesterol o provitamina D3.
  • El ergocalciferol o vitamina D2 que se forma por irradiación solar del ergosterol vegetal (provitamina D2).

La vitamina D3 es la forma más biodisponible y la forma que mantiene durante más tiempo los niveles elevados en plasma.

  • La vitamina D tiene un buen perfil de seguridad, sin efectos secundarios, en las formas y dosis recomendadas.

Alimentos con vitamina D

La vitamina D se encuentra en pocos alimentos. Entre las fuentes naturales se incluyen (Anonymous 2004): aceites de hígados de pescados como el bacalao, pescado azul, cocinado o sobre todo en conserva, los huevos enteros, hígados de mamíferos terrestres, etc… (Koyyalamudi, Jeong et al. 2009).

La vitamina D se encuentra en pocos alimentos:

  • Pescado graso.
  • Margarina.
  • Huevos enteros y yema de huevo.
  • Hígado.

Ingestas y deficiencias

La deficiencia de vitamina D es muy frecuente en la población.

  • Los niveles bajos de vitamina D son frecuentes en obesidad, dolores osteomusculares, fibromialgia, diabetes, asma, fibrosis pulmonar y cardiopatías.
  • En hipertensión, dislipemia, dolores osteomusculares, fibromialgia, asma, cardiopatías, EPOC, fibrosis pulmonar e infecciones respiratorias, la vitamina D ayuda a mejorar su control y evolución.
  • La vitamina D necesita de los «equipos» de nutrientes básicos para conseguir el máximo potencial terapéutico en las patologías crónicas.
  • La vitamina D tiene una acción antiinflamatoria y es un inhibidor de la respuesta proinflamatoria, con funciones anti-proliferativas, pro-diferenciadoras e immunomoduladoras. (Nagpal, Na et al. 2005; Richards, Valdes et al. 2007).

Tipos de vitamina D. «Vitamina D» define a un grupo de prohormonas lipófilas, de las cuales, las dos formas más importantes son la vitamina D2 o ergocalciferol y la vitamina D3 o colecalciferol (Anonymous 2004). La vitamina D2 proviene exclusivamente de los alimentos vegetales mientras que la D3 proviene de los alimentos de origen animal y también puede ser sintetizada en la piel, y es más tóxica que la D2. El organismo produce vitamina D3 a partir del colesterol por la acción de los rayos ultravioleta B del sol en la piel, siendo esta la principal fuente de vitamina D.

La vitamina D debe ser activada en el organismo a través de dos reacciones de hidroxilación. Calcitriol, el producto de esa doble hidroxilación, es la forma activa de la vitamina D en el organismo. El término vitamina D también refiere a estos metabolitos y los análogos de estas substancias. Calcitriol juega un papel importante en múltiples organismos, relacionado principalmente con la homeostasis del calcio, previniendo los estados hipocalcémicos, promoviendo su absorción -junto con la del fósforo- en los intestinos, su reabsorción en los riñones y de esta forma facilitando el crecimiento y remodelado óseo (van den Berg 1997; Cranney, Horsley et al. 2007).

Síntesis. La piel del cuerpo humano es capaz de producir vitamina D cuando se expone a la luz solar. Factores como la estación meteorológica, la latitud, la niebla o la contaminación, la edad del individuo, el tono oscuro de la piel, el sobrepeso, o la aplicación de cremas con filtro solar, así como el hecho de pasar la mayor parte del día en recintos cerrados o con poca exposición solar pueden afectar la exposición a los rayos ultravioleta y con ello la síntesis de vitamina D, de ahí la importancia de la dieta o suplementos nutricionales ricos en vitamina D para prevenir los estados carenciales cuando los factores anteriores limitan la producción endógena. El alto riesgo de deficiencia implica una recomendación de consumo de 25 μg (1.000 UI) para mantener concentraciones plasmáticas adecuadas (Anonymous 2004).

Ingesta. La deficiencia puede proceder no sólo de una escasa exposición a la luz solar sino de una inadecuada ingesta; problemas que limitan la absorción (incluyendo el uso de determinados medicamentos); condiciones que dificultan la conversión de vitamina D a los metabolitos activos, tales como problemas hepáticos o renales; o, raramente, por problemas hereditarios (Johnson 2007).

Deficiencia. Las últimas investigaciones nos indican que existe un déficit alarmante de vitamina D en la población mundial. En España entre el 20% y el 41% de personas de 20 a 39 años y del 60% al 83% de personas de 40 a 64 años, presentan déficit de vitamina D. Por encima de los 65 años, el déficit de vitamina D afecta entre el 68% y el 88% de la población si vive en el domicilio, y al 100% si vive en una residencia (Anonymous, 2010).

Según la Encuesta ENIDE, la mediana de la ingesta habitual de esta vitamina en los hombres disminuye con la edad y es ligeramente superior a la de las mujeres, sin tendencia con la edad. Los porcentajes de población en riesgo de ingesta inadecuada alcanzan valores entre el 80 y el 90% y ninguno supera el UL. (AESAN, 2011)

Síntomas de deficiencia incluyen: dolor musculoesquelético, ardor en boca y garganta, pérdida de apetito, diarrea, insomnio y problemas de visión (Nair S. 2010).

El nivel sérico de 25-OH-vitamina D es el mejor indicador de deficiencia, y los niveles inferiores a 30 µg/ml (75 mmol/l) deben considerarse deficientes para realizar sus funciones correctamente. Deficiencia severa con niveles inferiores a 10 µg/ml, deficiencia moderada con niveles entre 10 y 20 µg/ml, y niveles subóbtimos entre 20 y 30 µg/ml. La mayoría de expertos coinciden en niveles de 35 a 40 µg/ml para la salud preventiva, y algunos sugieren que los niveles óptimos para la protección contra el cáncer y las enfermedades del corazón son de 50 a 70 µg/ml. (Medline Plus, 2010). Otros parámetros que pueden indicar una deficiencia de vitamina D son un fósforo sérico bajo y una fosfatasa alcalina sérica alta.

Especialidades farmacéuticas comunes. El orlistat (Xenical), los laxantes, los antagonistas H2 (cimetidina, ranitidina…), la colestiramina y los corticoides, pueden acentuar una deficiencia marginal de vitamina D.

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Valores de referencia

VRN, IR, UL de la vitamina D

En Estados Unidos, la ingesta adecuada (IA) se ha definido como 200 UI/día (5 µg) para edades infantiles y hasta los 50 años, 400 UI/día en edad adulta de los 51 a los 70 años, y 600 UI/día por encima de los 70 años, aunque la American Academy of Pediatrics indica que estas recomendaciones son insuficientes y establece un mínimo de 400 UI, incluso para niños (Wagner 2008). El Institute of Medicine sigue actualizando las recomendaciones de vitamina D y calcio con nuevos informes esperables a lo largo del verano de 2010 (Anonymous 2010).

La VRN es de 5 µg (200 UI).

La UL según EFSA es de 100 µg (4.000 UI).

Muchos expertos han aumentado sus recomendaciones para la suplementación de vitamina D por lo menos a 1.000 UI (Harvard School of Public Health Nutrition Source, Vitamin D, 2010).

La vitamina D a dosis altas es tóxica, pero la toxicidad debida a vitamina D suele ser muy rara y lleva a hipercalcemia debida al aumento de absorción intestinal de vitamina D. Otros síntomas de toxicidad incluyen la anorexia, náuseas y vómitos, síntomas a menudo seguidos de poliuria, polidipsia, debilidad, nerviosismo, prurito y, raramente, fallos renales (Johnson 2007). También se han reportado casos de hipercalciuria, pérdida de hueso (Adams and Lee 1997) y accidentes isquémicos coronarios (Rajasree, Rajpal et al. 2001). La exposición a la luz solar durante períodos prolongados normalmente no produce toxicidad debida a vitamina D (Vieth 1999). Esto es debido a que tras una exposición «normal» a la luz solar (del orden de 20 minutos en piel ligeramente coloreada), la concentración de los precursores en la piel alcanza un equilibrio, que lleva a la degradación del exceso de vitamina D (Holick 1995).

VRN: Valor de Referencia de Nutrientes. Son las cantidades diarias recomendadas para vitaminas y minerales (solo micronutrientes) consideradas suficientes para prevenir un déficit en la mayor parte de individuos sanos de la población, en la Unión Europea. Son los valores utilizados para la realización de etiquetado y alegaciones.

IR: Ingesta de Referencia. Son los valores de referencia par aun grupo específico de población, definidos como la cantidad de energía y/o nutrientes (macro y micronutrientes) que se recomienda ingerir para cubrir las necesidades nutricionales de prácticamente la totalidad de la población. Éstas, son referidas a grupos de población sana. Los valores se expresan por persona y día, como media de 15 días. Para tener en cuenta las diferencias individuales en los procesos digestivos y metabólicos, se utiliza como cifra de IR de cada uno de los nutrientes la media más dos veces la desviación estándar (excepto para la energía, que se utiliza la media), incluyendo de esta manera a prácticamente todos los individuos sanos del grupo (97,5%).

UL: Upper Level: es el nivel de ingesta máximo diario tolerable para un nutriente en un contexto de consumo prolongado o crónico sin riesgos para la salud.