Yodo
¿Qué es?
El yodo es un mineral esencial
El yodo es necesario para sintetizar las hormonas tiroideas.
Formas de complementar el yodo
Existen diferentes formas de aportar yodo siendo las formas de yoduro como yoduro de sodio superior a las de yodato.
Ingestas y deficiencias
Deficiencias y exceso
Deficiencia de yodo. Su concentración depende de los aportes externos. La deficiencia de yodo es muy frecuente en la población.
La TSH está aumentada en pacientes con deficiencia de yodo en la ingesta y la elevación es directamente proporcional al déficit de yodo. El tamaño del tiroides es también un marcador sensible de déficit.
Unos 275 millones de personas en Europa son población de riesgo de déficit de yodo, y 130 millones están afectadas de bocio. España se encuentra entre los países con deficiencia de yodo. Entre un 30% y un 40% de las mujeres embarazadas consumen cantidades de yodo inferior a las recomendadas.
Según la Encuesta ENIDE, la mediana de ingesta de yodo diario está entre 87 y 97 μg/día, tanto en hombres como en mujeres. Lo que indica que existe un riesgo de ingesta inadecuada de yodo, especialmente para las mujeres. (AESAN, 2011).
En España solo la sal yodada y yodo fluorada contienen yodo.
Las dietas con poco pescado y marisco, y sin sal yodada, pueden ser deficientes en yodo, sobre todo si las verduras, hortalizas y frutas proceden de suelos alejados del mar.
Alimentos que influyen en la deficiencia de yodo. Si la ingestión de yodo ya está ligeramente disminuida, comer habitualmente determinados alimentos puede producir un déficit de yodo. Estos alimentos son: col, coles de Bruselas, coliflor, brócoli, escarola, zanahoria, espinaca, melocotón, pera, fresa, mostaza, nabos, maíz, cacahuetes y soja.
Nutrientes y deficiencia de yodo. Las isoflavonas de soja (genisteína, daidzeína) pueden inhibir la síntesis de hormona tiroidea.
La deficiencia de selenio puede contribuir sinérgicamente con la deficiencia de yodo en el desarrollo de bocio e hipotiroidismo.
La deficiencia de selenio, hierro y vitamina A exacerban los efectos de la deficiencia del yodo.
Si existe un déficit de yodo y de selenio, deben corregirse ambos para normalizar la función tiroidea. Si no se hace así, puede agravarse el hipotiroidismo.
Trastornos por Deficiencia de Yodo o TCY. Los más importantes son: bocio, hipotiroidismo, retraso mental, cretinismo, coeficiente intelectual menor, umbral auditivo disminuido y aumento de la mortalidad neonatal e infantil. Los escolares con déficit de yodo mejoran su rendimiento escolar al adecuar su ingesta.
La deficiencia de yodo reduce la producción de hormonas tiroideas, disminuyendo la función tiroidea con todas sus consecuencias: fatiga, estreñimiento, piel seca, intolerancia al frío, aumento de peso, apatía, mala memoria…
Síntomas de hipotiroidismo. Los síntomas más comunes de hipotiroidismo y de resistencia a la hormona tiroidea son: sensación de frío, piel y mucosas secas, caída del cabello, aumento de peso, fatiga, dolores de cabeza, cervicales y de espalda, y varios puntos dolorosos en el cuerpo. Frecuencia cardiaca y temperatura bajas.
Exceso de yodo. Puede producirse a partir de: complementos con yodo, especialidades farmacéuticas (amiodarona, expectorantes…) y/o consumo de algas con gran contenido en yodo. Puede producirse una elevación de T4 y descenso de T3, por disminución de la conversión periférica de T4 a T3.
El exceso de yodo puede inhibir la síntesis de hormonas tiroideas, como ocurre en la deficiencia, o producir hipertiroidismo. Es el bocio tóxico.
Valores de referencia
VRN, IR, UL
La VRN es de 150 µg. La IR para adultos es de 150 µg. La ingesta mínima para prevenir el bocio es de 50 µg al día.
La UL es de 600 µg.
Un consumo elevado de yodo acarrea el riesgo de alteraciones del tiroides y de hiperpotasemia. La toxicidad es poco frecuente con dosis inferiores a 5.000 µg, y excepcional con dosis inferiores a 1.000 µg.
VRN: Valor de Referencia de Nutrientes. Son las cantidades diarias recomendadas para vitaminas y minerales (solo micronutrientes) consideradas suficientes para prevenir un déficit en la mayor parte de individuos sanos de la población, en la Unión Europea. Son los valores utilizados para la realización de etiquetado y alegaciones.
IR: Ingesta de Referencia. Son los valores de referencia par aun grupo específico de población, definidos como la cantidad de energía y/o nutrientes (macro y micronutrientes) que se recomienda ingerir para cubrir las necesidades nutricionales de prácticamente la totalidad de la población. Éstas, son referidas a grupos de población sana. Los valores se expresan por persona y día, como media de 15 días. Para tener en cuenta las diferencias individuales en los procesos digestivos y metabólicos, se utiliza como cifra de IR de cada uno de los nutrientes la media más dos veces la desviación estándar (excepto para la energía, que se utiliza la media), incluyendo de esta manera a prácticamente todos los individuos sanos del grupo (97,5%).
UL: Upper Level: es el nivel de ingesta máximo diario tolerable para un nutriente en un contexto de consumo prolongado o crónico sin riesgos para la salud.
Alimentos con yodo
Los alimentos que más yodo contienen son las algas marinas y el marisco en general, y en segundo lugar el pescado. El contenido en yodo de verduras, hortalizas y frutas, es mucho menor y depende de los suelos donde se cultivan, siendo muy bajo cuando están alejados del mar. En España solo la sal yodada y yodofluorada contienen yodo.
Los alimentos con mayor cantidad de yodo son:
- Algas marinas. Wakame, kombu, dulse, musgo de islandia…; con alto contenido en proteínas, y alto contenido en hierro y yodo. Nori, espaguetti de mar, fucus, kelp… con bajo o moderado contenido en proteínas, y alto contenido en hierro y yodo.
- Marisco en general, principalmente: almeja, berberecho, gamba, sepia, calamar, cigala, langostino y mejillón.
- Pescado, principalmente bacalao y salmonete, pero también: caballa, arenque, platija, salmón, sardinas, atún, boquerón, lenguado, gallo, pescadilla…
Los alimentos con cantidad moderada de yodo son:
- Acelga, brécol, berro, puerro, zanahoria, espinaca, endivia, ajo tierno, cebolla, cebolleta, espárragos…
- Champiñones (no en conserva) y setas en general.
- Huevo, principalmente la yema.
- Leche y todos sus derivados como yogur y queso.
- Cacahuete.
- Avena.
- Piña.
- Hígado de vaca y de cerdo.
Deben tenerse en cuenta también los productos industrializados, envasados, y algunas medicinas, con conservantes yodados (ver etiqueta).









