¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Alimentación terapéutica

Resumen

De lo expuesto en los capítulos anteriores se llega a las siguientes conclusiones útiles en la práctica:

Patologías crónicas: obesidad, hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, síndrome metabólico, asma, coronariopatías, cardiomiopatías, insuficiencia cardíaca, enfermedad vascular periférica, EPOC, fibrosis pulmonar, síndrome de apneas, enfermedades reumáticas, enfermedades inflamatorias intestinales, hepatopatías, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades autoinmunes, cáncer..., etc.

Patología crónica significa un exceso de oxidación e inflamación en los tejidos que se ha cronificado por sobrepasarse la capacidad: antioxidante, antiglicación, antiinflamatoria y detoxificante del sistema antioxidante-antiinflamatorio del organismo, formado por nutrientes básicos y fitoquímicos con niveles insuficientes y/o desequilibrados.

Por tanto, para mejorar a las personas con patologías crónicas es imprescindible:

Optimizar el sistema antioxidante-antiinflamatorio, aportando:

  • Nutrientes básicos. Los “equipos” completos y equilibrados de nutrientes básicos mediante:complementos con los nutrientes que no es posible proporcionar en la cantidad y las formas adecuadas con la alimentación (coenzima Q10, ácido R-lipoico, vitamina D, magnesio, piridoxal-5-fosfato, L-metilfolato, EPA, DHA, GLA....) y alimentos como el pescado, los frutos secos crudos, los copos de avena integral, el huevo ecológico, la clara de huevo, el yogur desnatado, el queso ecológico…
  • Fitoquímicos. Los “equipos” equilibrados de fitoquímicos, mediante varias raciones diarias de vegetales frescos crudos: hortalizas, verduras, setas, frutas del bosque, frutas no muy dulces, jengibre, especias (cúrcuma, canela…)…

Reducir la ingesta y producción de moléculas prooxidantes y proinflamatorias, disminuyendo o eliminando:

  • Alimentos con GI (Índice Glucémico) alto: alimentos dulces y alimentos refinados (pan blanco, pasta blanca, arroz blanco…).
  • Alimentos con grasas saturadas: lácteos enteros, postres lácteos (natillas, batidos, cremas, flanes, helados...), carnes grasas y embutidos grasos.
  • Alimentos con grasas trans “malas”: bollería, pastelería, galletas, panes industrializados y aperitivos.
  • Alimentos con AGE/ALE: alimentos procesados, fritos, horneados y muy hechos; alimentos industrializados y precocinados.
  • Alimentos con tóxicos: lácteos enteros, postres lácteos, carnes grasas, embutidos grasos y huevo entero (no ecológicos); pescados grasos de gran tamaño (emperador, atún, caballa gigante...) y salmón; alimentos ahumados, a la brasa, y muy hechos.

Los tratamientos médicos de cualquier tipo, incluidos: fármacos, terapias físicas, plantas medicinales, acupuntura, homeopatía…, aplicados a personas con patologías crónicas, no serán efectivos a medio y largo plazo sin optimizar el sistema antioxidante-antiinflamatorio mediante complementos y alimentación.

Por el contrario, consiguiendo unos niveles de nutrientes básicos y fitoquímicos adecuados con complementos y alimentación, toda terapia médica correctamente indicada y aplicada será mucho más eficaz.