¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Minerales

Magnesio y patologías crónicas

Hipertensión arterial

En hipertensión, la deficiencia de magnesio es frecuente, y el aporte del "equipo" de magnesio, calcio y vitamina D, ayuda a su control, previene complicaciones, y permite reducir fármacos.

Es probable que en muchas personas las alteraciones del metabolismo del sodio, potasio, calcio y magnesio, sean el factor primario en el desarrollo de la hipertensión, debido a los cambios que producen en el músculo liso vascular.

El magnesio afecta la presión arterial al modular el tono vascular y su reactividad. Actúa como un antagonista de los canales de calcio, estimula la producción de vasodilatadores como las prostacicilinas o el óxido nítrico y altera las respuestas vasculares a las substancias vasoactivas. La deficiencia de magnesio se ha implicado en la patogénesis de la hipertensión con datos epidemiológicos y experimentales que demuestran una correlación inversa entre presión arterial y niveles de magnesio séricos. El magnesio también influye en la homeostasis de glucosa e insulina y la hipomagnesemia, como ya se ha comentado, está asociada con el síndrome metabólico (Sontia and Touyz 2007).

Aunque la mayoría de datos epidemiológicos y experimentales apoyan un papel patofisiológico fundamental para el magnesio en relación a la hipertensión arterial, los datos procedentes de ensayos clínicos son mucho más modestos y menos convincentes, en particular los referidos al uso de suplementos de magnesio en el manejo de esta enfermedad (Sontia and Touyz 2007; Bo and Pisu 2008).

Un examen amplio de análisis de 44 estudios en humanos en 43 publicaciones sobre la administración oral de magnesio (Mg) en la terapia para la hipertensión (HTA) muestra que los suplementos de magnesio pueden mejorar la presión sanguínea, reduciendo los medicamentos antihipertensivos en sujetos en la etapa 1 HT. En 9 estudios realizados en pacientes tratados con medicamentos de forma continuada, se observó una disminución significativa de la PAS y PAD con suplementos de Mg orales a dosis tan bajas como 230 mg (10 mmol) al día. Fueron necesarias dosis dobles, de 460 mg/día, para reducir significativamente tanto la presión sistólica como la diastólica en 18 de 22 estudios realizados en sujetos en la etapa 1 HT, o sin tratamiento previo, o con la utilización interrumpida de medicación. De los cuatro estudios restantes sin ningún cambio en la presión a estas altas dosis de magnesio, dos tenían gran efecto placebo, en uno había discrepancias significativas basales entre Mg-test y los grupos de placebo, y el cuarto mostró una disminución significativa de la PAD, pero no PAS. En trece estudios en sujetos normotensos, unos tratados y otros no tratados con medicamentos, no se observó un descenso significativo de la PA con la terapia oral de Mg hasta 25 mmol/día (607 mg). (Rosanoff, 2010).

Los suplementos de magnesio por enzima de la RDA disminuyen la presión arterial en la fase 1 HTA, reduciendo medicamentos. El uso de medicamentos de forma continuada podría bajar a la mitad la dosis oral de magnesio necesario para reducir significativamente la presión arterial alta. El tratamiento con magnesio podría no tener efecto en sujetos normotensos. El estudio de la terapia oral con Mg en la presión arterial grave o complicada no se ha realizado. A menudo, el primer factor de riesgo cardiovascular es la presión arterial alta, y esta puede ser una oportunidad temprana para corregir la situación de déficit de Mg y sus posibles complicaciones como enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias y la diabetes tipo 2. (Rosanoff, 2010).