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Minerales

Calcio

Ingestas y deficiencias

Las ingestas deficientes de calcio son muy frecuentes en la población.

Ingestas. La concentración de calcio depende de los aportes externos. La ingesta media de calcio en adultos y adolescentes es inferior a la RDA. Dos de cada tres norteamericanos no ingieren la cantidad de calcio recomendada. El 25% de mujeres solo ingieren 300 mg de calcio. El aporte de calcio es insuficiente en el 80% de las mujeres postmenopáusicas (U.S. Department of Agriculture 1999). Entre los adolescentes, un 80% de chicas y un 60% de chicos no ingieren la cantidad de calcio recomendada. El promedio de la ingesta diaria de calcio está muy por debajo de la ingesta adecuada de recomendación para cada grupo de edad y sexo, especialmente en las mujeres (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) 1999-2000; Ervin et al., 2004).

Según los datos de la Encuesta ENIDE (AESAN, 2011), en España la ingesta media habitual  está alrededor de 900 mg/día y no se aprecian diferencias importantes por género o edad. Este dato indica una prevalencia baja de ingesta inadecuada de calcio. Un alto porcentaje (82%), las mujeres entre 45 y 64 años tienen una ingesta inadecuada de este mineral.

Niveles. Los niveles séricos de calcio están regulados a un calcio total normal de 9-10,5 mg/dL y uno ionizado de 4,5-5,6 mg/dL. El efecto biológico del calcio se determina por la cantidad de este último, antes que por el calcio total.

Ácido gástrico. La deficiente producción de ácido gástrico, frecuente en personas mayores, inhibe la absorción de calcio.

Vegetales cultivados. Los vegetales cultivados presentan generalmente menor contenido en calcio que los silvestres (Nieft 1997).

Proteínas. Se ha encontrado una asociación entre dietas ricas en proteínas animales y aumentos en la pérdida de calcio urinario de los huesos (Hegsted, Schuette et al. 1981; Kerstetter and Allen 1990; Abelow, Holford et al. 1992). Por tanto, cuanta mayor cantidad de carne, pescado, huevos y lácteos, mayores deben ser las ingestas de calcio. 

Azúcar. Dietas ricas en azúcares llevan a disminución de la densidad mineral ósea en hombres y mujeres (Tucker, Chen et al. 2002).

Sal. La ingesta de sodio tiene gran influencia en los niveles de calcio, cuanto mayor es su ingesta mayor pérdida urinaria de calcio, asociada a disminución de la densidad ósea (Devine, Criddle et al. 1995).

Cafeína. La cafeína interfiere con la absorción del calcio y aumenta la calciuria. El efecto negativo de la cafeína es más pronunciado cuando la ingesta de calcio es baja (Zanardo, Dani et al. 1995).

Nutrientes. La vitamina D es un importante cofactor en la absorción intestinal de calcio, dado que aumenta el número de proteínas capaces de ligar calcio a nivel de las membranas apicales de los enterocitos en el intestino delgado. Adicionalmente, promueve la reabsorción del calcio en los riñones.

Si hay deficiencia de vitamina D se producirá deficiencia de calcio. Los niveles bajos de magnesio en sangre dan lugar a niveles bajos de calcio en sangre y la resistencia a algunos de los efectos de la vitamina D, produciéndose esta resistencia aunque la ingesta de calcio sea correcta (Holick 2003; Sutton, Criddle et al. 2003).

La carencia de calcio también puede ser ocasionada por insuficiente aporte dietético, por deficiencia de vitamina D como anteriormente se ha comentado o por una relación Ca/P muy baja. La consecuencia es una mineralización insuficiente de la matriz ósea que causa osteoporosis y, dependiendo de la edad, raquitismo y osteomalacia. (Gil et al., 2010).

 

Por el contrario, entre los nutrientes menos facilitadores de la absorción de calcio tenemos los ácidos grasos, y especialmente los ácidos grasos de cadena larga no esterificados, p.ej. el ácido palmítico, los cuales tienen un punto de fusión cercano a la temperatura corporal y, con suficiente calcio en el lumen intestinal, forman "sopas" de calcio insolubles (Lopez-Lopez, Castellote-Bargallo et al. 2001).

Especialidades farmacéuticas comunes. Los laxantes, los salicilatos, el omeprazol, la furosemida, la digoxina y los corticosteroides, pueden acentuar una deficiencia marginal de calcio.