¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto


Acidos Grasos¿PUEDEN LOS ÁCIDOS GRASOS REDUCIR LA CARGA DE LAS ENFERMEDADES?

Las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes mellitus, la hipertensión, el cáncer, la depresión, la esquizofrenia, la enfermedad de Alzheimer y las enfermedades vasculares constituyen una gran carga para el sistema sanitario en todo el mundo. Los principales determinantes de estas enfermedades crónicas son estilos de vida inadecuados como el tabaquismo, la inactividad física, las dietas poco saludables, el sobrepeso y la obesidad, los niveles subóptimos de presión arterial, el colesterol y la glucosa plasmática. Se estimó que la administración de un grupo de fármacos compuesto de una estatina, ácido acetilsalicílico y dos fármacos reductores de la presión arterial, redujo alrededor de 17,9 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares. Pero, la estrategia es la prevención del accidente cerebrovascular, el cáncer y otras enfermedades crónicas, además de las enfermedades cardiovasculares (ECV). Con esta prevención se espera una reducción sustancial de la carga que ocasiona para la sanidad las enfermedades crónicas. La inflamación sistémica de grado bajo es uno de los rasgos característicos de estas enfermedades, lo que implica que la prevención, modulación o la supresión de la inflamación reduciría la carga que ocasionan.

INFLAMACIÓN SISTÉMICA DE BAJO GRADO EN LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS

La proteína C reactiva del plasma (PCR), el factor de necrosis tumoral α (TNF-α) y la interleuquina-6 (IL-6), son marcadores de la inflamación. Estos marcadores son más elevados en sujetos con obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión, diabetes tipo II y ECV, lo que sugiere que la inflamación de bajo grado se produce en estos casos. La enfermedad de Alzheimer, la depresión y la esquizofrenia cursan con inflamación sistémica de bajo grado, ya que se producen niveles elevados de citoquinas proinflamatorias en el plasma y en el cerebro de estos pacientes. La inflamación crónica es un importante factor causante de las neoplasias malignas humanas. Las citoquinas proinflamatorias influyen en el microambiente tumoral y promueven el crecimiento y la supervivencia de las células y la angiogénesis de tal manera que se facilita el crecimiento de células tumorales. Por lo tanto, la activación del sistema inmunológico podría ser una espada de doble filo: la vigilancia inmunológica puede comprobar el desarrollo del tumor, mientras que la activación aberrante del sistema inmune promueve el crecimiento maligno.

 PAPEL DE LOS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES EN LA INFLAMACIÓN CRÓNICA

Los ácidos grasos esenciales: ácido linoleico (LA, 18: 2, ω-6) y ácido α-linolénico (ALA, 18: 3, ω-3) son constituyentes importantes de todas las membranas celulares, modifican la fluidez de la membrana y, por lo tanto, determinan e influyen en el comportamiento de las enzimas y receptores unidos a ella. Los ácidos grasos esenciales no se sintetizan en el cuerpo; tienen que ser obtenidos a través de la dieta. LA se convierte en ácido γ-linolénico (GLA, 18: 3) por la enzima Δ6 desaturasa (D-6-D) y GLA es alargado para formar dihomo-GLA (DGLA, 20: 3), el precursor de la serie 1 de prostaglandinas (PGs). DGLA también puede convertirse en ácido araquidónico (AA, 20: 4, ω-6) por la enzima Δ5 desaturasa (D-5-D). AA forma el precursor de PGs de la serie 2 s, tromboxanos (TXs) y la serie 4 de leucotrienos (LTs). ALA se convierte en ácido eicosapentaenoico (EPA, 20: 5) por D-6-D y D-5-D. El EPA es precursor de la serie 3 de PGs, TXs y la serie 5 de LTs y ácido docosahexaenoico (DHA). LA, GLA, DGLA, AA, ALA, EPA y DHA son todos ácidos grasos poliinsaturados (AGPIs), pero sólo LA y ALA son ácidos grasos esenciales (AGEs) (ver la Figura 1 para el metabolismo de los AGEs). Aunque los términos AGEs y AGPIs se usan indistintamente por razones de conveniencia, debe entenderse que todos los AGEs son AGPIs pero todos los AGPIs no son AGEs. La mayoría de las PGs, TXs y LTs tienen acciones proinflamatorias. AA, EPA y DHA también dan lugar a moléculas antiinflamatorias: lipoxinas (LXs), resolvinas y proteínas (como la neuroprotectina D1). Así, los AGPIs forman precursores tanto de las moléculas pro y antiinflamatorias. Estos compuestos tienen acciones antagónicas, y su equilibrio/desequilibrio podría determinar el resultado final del proceso de la enfermedad (ver Figura 1). Además, la nitración de los AGPIs conduce a la formación de nitrolípidos que estimulan la relajación del músculo liso, bloquean la activación plaquetaria, inhiben las funciones de los neutrófilos y suprimen la inflamación. Los estudios sugieren que los AGPIs tienen importantes acciones no sólo por sí mismos, sino también en la producción de varios compuestos biológicamente activos. 

AGEs/AGPIs desempeñan un papel significativo en diversas patologías como: hipertensión, diabetes mellitus, síndrome metabólico, psoriasis, enfermedad de Alzheimer, esquizofrenia, depresión, ECV, aterosclerosis y cáncer. En todas estas condiciones, los niveles plasmáticos y tisulares de GLA, DGLA, AA, EPA y DHA son significativamente bajos en comparación con lo normal, lo que sugiere que la deficiencia de AGEs /AGPIs predispone o inicia el principio de estas patologías.

Los AGEs /AGPIs desempeñan un papel significativo en condiciones tan diversas debido a su capacidad de modular la fluidez de la membrana celular, poseen acción como segundo mensajero, influyen en la conversión de angiotensina y enzimas HMG-CoA reductasa, sirven como ligandos para receptores nucleares PPARs (receptores activados por proliferador de peroxisoma), LXR (receptor de hígado X), FXR (receptor de Farnesol X), HNF-4\alpha (hepatocito Factor nuclear-4α), potencian la generación de óxido nítrico endotelial (eNO), suprimen la activación de los leucocitos y de las citoquinas proinflamatorias IL-6 y TNF-α, previenen la agregación plaquetaria y regulan la longitud de los telómeros. Además, los AGPIs forman precursores de potentes moléculas antiinflamatorias: lipoxinas, resolvinas y neuroprotectinas que son esenciales para finalizar el proceso inflamatorio y mejorar la curación.

Factores que influyen en la actividad de las enzimas Δ6 y Δ5 desaturasas, enzimas que regulan el metabolismo de los AGEs/AGPIs:

• Las grasas saturadas, el colesterol, los ácidos grasos trans, el alcohol, la adrenalina y los glucocorticoides inhiben las Δ6 y Δ5 desaturasas.
• La piridoxina, el zinc, el ácido nicotínico y el magnesio son cofactores para la actividad Δ6 desaturasa normal.
• La insulina en concentraciones fisiológicas normales activa la Δ6 desaturasa. Sin embargo, en los diabéticos, hiperinsulinemias, en los hipertensos y en aquellos con hiperlipidemias la actividad de las Δ6 y Δ5 desaturasas se encuentran reducidas (Δ6> Δ 5).
• La actividad de Δ6 desaturasa disminuye con la edad.
• Los virus oncogénicos, incluyendo el virus de la hepatitis C, y la radiación inhiben la actividad de Δ6 desaturasa.
• El ayuno total, deficiencia proteica y una dieta rica en glucosa disminuyen la actividad de la Δ6 desaturasa, mientras que la dieta sin grasa y la restricción calórica parcial aumentan la actividad de la Δ6 desaturasa.

La actividad de las Δ6 y Δ5 desaturasas está regulada por la proteína de unión del elemento regulador del esterol-1 (SREBP-1) y el receptor α activado por el proliferador de peroxisoma (PPAR-α) y dos factores de transcripción recíprocos para el metabolismo de los ácidos grasos (SREBP -1 y PPAR-α.

La interferencia con el metabolismo de los AGEs por grasas saturadas, colesterol y grasas trans, glucosa, deficiencia de insulina, virus, alcohol y envejecimiento reduce la formación de GLA, DGLA, AA, EPA y DHA y sus metabolitos beneficiosos como la prostaciclina (PGI2), PGI3, lipoxinas, resolvinas y neuroprotectinas que podrían explicar la iniciación y progresión de la aterosclerosis, la persistencia de la inflamación, y el proceso de control y resolución de la inflamación.

grafico metabolismo ácidos grasos

Figura 1. Metabolismo de ácidos grasos esenciales y factores que modulan la formación de sus metabolitos y sus acciones. Las moléculas proinflamatorias incluyen varias PGs, LTs, TXs y citoquinas. NO = Óxido nítrico endotelial.

Línea verde: Indica la prevención o supresión de la enfermedad y el aumento de la curación en proceso e inhibición de eventos proinflamatorios o disminución de la producción de moléculas proinflamatorias.

Línea roja: Indica la iniciación o progresión de la enfermedad, el proceso inflamatorio o el aumento de la producción de moléculas proinflamatorias.

Flecha doble: Indica la interacción entre estas moléculas o la regulación por retroalimentación. Los eicosanoides formados a partir de EPA son generalmente menos inflamatorios en la naturaleza en comparación con los formados a partir de AA.

Los eicosanoides incluyen PGs, LTs, TSx, EETs y HETEs.

AGEs/ AGPIs tienen una acción similar a la aspirina, inhiben las enzimas HMG-CoA y ECA y poseen acciones diuréticas, antihipertensivas y β-bloqueantes, lo que sugiere que ellos (AGPIs) funcionan como una "polipíldora" endógena y, por lo tanto, previenen la mortalidad y morbilidad de la ECV. Dado que muchas condiciones inflamatorias sistémicas de bajo grado pueden tener sus orígenes en el período perinatal, se propone dar AGPIs a las mujeres embarazadas y las madres lactantes y a los niños desde la infancia y a lo largo de la vida para reducir la carga de enfermedades infecciosas y no infecciosas. Se prevé en esta hipótesis que las concentraciones plasmáticas y tisulares de diversos PUFA y sus metabolitos beneficiosos tales como PGI2, PGE1, lipoxinas, resolvinas y proteinas serán menores en diversas condiciones inflamatorias sistémicas de bajo grado comparadas con las normales. Aquellos individuos que no producen cantidades adecuadas de lipoxinas, resolvinas y neuroprotectinas tienen menos probabilidades de recuperarse de estas enfermedades. Puesto que diversos AGPIs pueden ser obtenidos de la dieta o suplementados de fuentes externas; será interesante estudiar los beneficios terapéuticos de diversos ácidos grasos ω-3 y ω-6 en las enfermedades que se han enumerado anteriormente. Es importante estudiar qué tipo (ω-3, ω-6 o ambos) de ácidos grasos y en qué combinación o proporción y en qué forma (oral o parenteral) son más adecuados para suprimir o aliviar diversas enfermedades. Dado que la mayoría de las afecciones inflamatorias sistémicas de grado bajo tienen su origen en el período perinatal y en la infancia, es importante que se realicen estudios en los que se administren AGPIs en la infancia y, siempre que sea posible, a la madre durante el embarazo y la lactancia hasta la edad adulta. Así se podrá determinar la necesidad de un suplemento a largo plazo (a veces incluso de por vida) para suprimir o posponer el desarrollo de la enfermedad o, al menos, para disminuir la gravedad de la enfermedad en caso de que ocurra. Tales estudios de intervención en humanos no son difíciles, dado que los AGPIs son seguros incluso cuando se toman durante largos períodos de tiempo. Los estudios preliminares ya apoyan esta intervención en los seres humanos.

Undurti N Das Can essential fatty acids reduce the burden of disease(s)? Lipids in Health and Disease 2008, 7:9

Omega BaseLCN aporta ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y 6 de forma equilibrada para modular la producción de los mediadores implicados en la inflamación, buscando la resolución y el equilibrio. Se presentan en forma de triglicéridos, la forma estructural natural de los ácidos grasos, tal y como se encuentran en el organismo.

Omega BaseLCN aporta:

· ALA: Omega 3 procedente de aceite de Chía virgen, la fuente vegetal con mayor concentración de ALA.
· DHA: Omega 3 procedente de aceite de pescado obtenido mediante la extracción y la cromatografía de fluidos supercríticos, que permite una máxima concentración y pureza de DHA.
· GLA: Omega 6 procedente de aceite de Onagra virgen, fuente vegetal segura de GLA.

Omega BaseLCN y CN Base son complementos nutricionales que, en combinación, forman parte del programa de Micronutrición Básica de LCN.