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Alimentos proinflamatorios

Los alimentos que más aumentan la inflamación crónica en personas con factores de riesgo y/o patologías crónicas son los: industrializados, precocinados, refinados (blancos), en conserva, curados, ahumados, tostados, horneados, asados, fritos y calentados en exceso.

Azúcar blanco, pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, leche en polvo, leche condensada, quesos maduros (curados), quesos cremosos y fundidos, embutidos, frutos secos tostados, mantequilla no ecológica, postres lácteos (natillas, flanes, cremas, batidos, helados...), margarina, golosinas, bollería, pastelería, chocolates, galletas, cereales para desayuno tostados, chips, refrescos, pizzas, crepes, bocadillos calientes, cortezas, ganchitos, pastelitos, tortas (de todo tipo), biscotes, bastoncitos, panecillos, galletas saladas, palomitas, café instantáneo, carnes conserva, productos light y dietéticos..., y embutidos, carnes y pescados cuando están: fritos, en barbacoa, horneados, asados, muy hechos...

Estos alimentos, tomados habitualmente o frecuentemente, pueden empeorar la evolución de las personas con patologías crónicas, y también pueden inhibir la acción terapéutica de fármacos, complementos y otras terapias aplicadas.